jueves, 6 de octubre de 2011

Se agotaron las palabras.

En medio del torbellino de imágenes,
de sangre,
de sueños que alteran
En medio de todas esas noches en las que no puedo dormir,
en medio de la comezón que ataca mis piernas
entre todos esos kilos que la báscula señala que he subido...
Allí,
a la mitad del tequila bandera, del whiskey con agua mineral
de las funciones y los estrenos
de los marichis y los norteños,
en la pista de baile, en las sábanas rayadas
en las rimas,
en los videos,
Justo en ese momento de caminata nocturna, de ansiedad pueril
en el momento de tomar café, de compartir el desayuno,
de gritar y de reír a carcajadas.
Ahí vi una finca, una choza y una cabaña.
Recordé las veces que con anterioridad habías llegado,
percibí tu olor a vida, a cedro, a frío añejo,
reconocí tus dedos,
tus orejas y sus lóbulos,
Noté el cambio en tu voz
pero identifiqué tus palabras.
Y sí, mi estómago se contrajo,
quedé paralizada cuando escuché tu galopar,
cuando vi a lo lejos la furia con la que te desplazas.
Se me había olvidado lo que era estar viva
comenzaba a extrañar tu olor a madrugada.